
Ayer puse por fin mi nombre en el buzón.
Nadie tiene mi dirección. Nadie puede escribirme cartas. Pero es agradable, encabezar con bolígrafo una dirección. Un hogar.
Más tarde, mi compañera de piso me dio a escoger entre varias láminas de
Klimt. Todas me gustaban, pero me quedé para mi habitación con
Lady with fan.
Ahora ocupa un lugar parecido al de los avisos de los hoteles, esos papelitos que dicen "no molestar". Aunque más bien indica ¡Cuidado! sí cruzas esa puerta vas a encontrarte con una soñadora, que ama la belleza... Así que por lo menos ¡Pica antes de entrar! Nunca se sabe que puede estar haciendo.